
Las manos del tiempo tocaron mi rostro una noche.
Congelaron los minutos...del pasado hicieron un infinito.
Así, el deseo del crecimiento se transformó en mis víceras,
y la compasión por la luz ficta mi irónica maldición.
Cantos de mares y campanas adornan los aires ahora.
De pronto el vuelo se hizo naufragio...
y el temor a perderme se hizo vuelo.
De pronto el vuelo se hizo naufragio...
y el temor a perderme se hizo vuelo.
Es preciso una reverencia a la muerte de la muerte,
es preciso rendir honores a los cielos venideros.
es preciso rendir honores a los cielos venideros.
Y los ojos se hicieron universos húmedos,
por otros observadores, de otros planetas...
más la atadura se soltó ante la costumbre.
Y finalmente el hábito se hizo metáfora.
Como plumas, como plata, como aire y como fuego,
así se siente caminar ahora.
Como pasión, como dolor, como flores, cmo sed,
así te ves en este espejo inexistente.
Bienvenido a la era de la vida sin fin.

